Quisiera recorrer tu cuerpo bello
con besos que me sepan a ambrosía.
Oler tu tersa piel, que fueras mía…
¡No dejo de pensar jamás en ello!
Rozar de forma suave tu cabello.
Saber, tras tu pudor, que la alegría
de un dulce despertar a un nuevo día
arranca a tu mirar, grato, un destello.
Sacarte de esa vida rutinaria,
plagada de recuerdos de amarguras.
Llenarte de una fuerza extraordinaria,
hacerte una mujer y, si me apuras,
alzar al mismo Dios una plegaria
que afirme que cesé en mis aventuras.



Me alegra que te haya gustado el soneto. Muchísimas gracias por leerlo y por tu tiempo.
Besos.
Francisco
Francisco Escobar Bravo
-----------------